He visto
lo que haces en otoño
con los caminos
con los caminos
cuando te abrigas del frío
con las hojas secas,
con las hojas secas,
y cómo después
escondida en la niebla,
escondida en la niebla,
desnudas
las ramas poco a poco
sin que
nadie te vea.
He oído a este mar
gritar tu
nombre
entre las
olas violentas,
olas que en
su fragor batiendo
van empujando
mi Asturias tierra adentro,
todo en
mi
te viene a echar de menos si estoy fuera,
todo en mi
está hecho de tu esencia,
te viene a echar de menos si estoy fuera,
todo en mi
está hecho de tu esencia,
pero es
este mar tuyo, y mío y nuestro
a quien mi
antojo más anhela.
Llegar a
ti
que abundas en ramajes
y veredas,
que abundas en ramajes
y veredas,
me sabe a vientre, cuna, y lecho,
en esa virgen pequeña que
veneras
hayas testigo mudo a todo ello.
Me recibes siempre con tu recia locura,
hayas testigo mudo a todo ello.
Me recibes siempre con tu recia locura,
a mis ojos anuncias por doquier horizontes
con tus
cumbres de siluetas hechiceras,
así me
impones severa tu estatura
para luego ir peinando en las laderas,
de seda
verde tu melena
hasta
llegar a tocar la arena.
Cuanto te
amo tierra mía!!
de
escarcha tengo el alma,
mi sangre
pura derrocha asturianía,
si no
estoy en ti,
un poco
de ti muero,
y si tu
ausencia me pide poesía,
en mis letras, de no estar contigo,
con tu falta me enveneno.
con tu falta me enveneno.
Eres más
tú
cuanto más lejos,
cuanto más lejos,
y cuanto
más cerca
yo soy más completo,
yo soy más completo,
por eso pedí
morir en tus brazos,
ahógame
pués en tus cauces,
secuéstrame
entre tus hayedos,
vertebra
este idilio en tus playas,
quiero
yacer contigo entre tus senos
y que en
tu vientre descanse por siempre
esta alma
mía,
te he
llevado tanto en mi,
que en ti,
por ley,
habré de morir algún día.