viernes, 2 de marzo de 2012

"Manifiesto Facebookiano"

He recibido tantas notificaciones en las cuales se me anunciaba que a alguien le gustaba mi enlace, que intuyo que el día que realmente me case, será algo verdaderamente apoteósico. A muchos, además, no sólo les gustaba mi enlace, también les gustaba mi estado. Al principio creía que se referían al estado español, pero... no es mío sólo carajo, es de todos, gústatelo a tí mismo ¿no?, a ver si se me va a echar Hacienda encima a mi solíto. Vistas con cierta gracia, estas  son algunas de las particularidades más curiosas y simpáticas del Facebook en nuestro primer iniciático contacto.





Mi romántico encuentro con esta red social fué algo puramente coyuntural. Acuciado por los comienzos de una crisis galopante que repercutía en cada vez menos labor de campo, me fuí viendo poco a poco confinado a mi oficina hasta llegar a pasar en ella la mayor parte de mi jornada laboral.

La preocupación por la problemática económica que se cernía, la falta de actividad que redundaba en el más contumaz aburrimiento, y una poderosa problemática personal y familiar no deseable ni a mi peor enemigo si lo hubiere, despertaron en mi una necesidad casi vital por distraer mi mente y evadirme de una realidad desagradable cuando menos.

Lo cierto es que por cortesía de alguna amiga que en su momento ejerció de alcahueta, ya había recibido algún correo en el que se me invitaba a una cita a ciegas con esta red social aún desconocida para mí. Fuí eludiendo durante algún tiempo esas primeras invitaciones, hasta que un buen día, debido a la frecuencia de las mismas por parte de otros también, mi curiosidad me llevó a inspeccionar, me hice miembro, y no lo puedo negar, el flechazo fué casi inmediato.


No me importaba mucho la cantidad de amigos que tenía pasado un mes, lo que me importaba de verdad era la calidad de los mismos, y digo calidad porque a algunos de ellos hacía más de quince años que no veía, otros vivían a miles de kilómetros, y algunos otros eran personas que conocía de muchos años atrás, con las que tenía muy poco trato, pero a las que siempre tuve interés por conocer mejor, ahora sin embargo, chateábamos un poco todos los días, era algo chocante. Podría decir que de alguna forma, con mis amigos más próximos tenía la misma buena relación de siempre, aunque más frecuente, y con los menos amigos comenzaba a tener una más cercana e íntima relación, así que la primera consecuencia  del Facebook en mi vida, fué que los vínculos se acentuaban y se enriquecían de forma natural, aunque también artificiosa, esto sin duda era algo positivo.

Es obvio que el resguardo y cobijo de una pantalla de ordenador desinhibe y favorece inestimablemente la interacción social, aún así, son otras múltiples y variadas bondades las que podemos atribuir a este "trampolín" para las amistades.






Nos desnuda:


El Facebook nos abre más a los demás. Se podría decir que de una manera forzada e inevitable, nos empuja a mostrarnos y exponernos vulnerando casi de motu propio nuestra más epidérmica intimidad. No importa lo hermético que seas, lo introvertido, lo más probable es que entre todos tus innumerables comentarios y publicaciones, los demás podrán obtener suficiente información como para hacerse un esquema preclaro de tu realidad más personal, aunque tú apenas te apercibas de ello.

Pronto comprenderás que quien tiene una cuenta en Facebook, esta sometido a esto, por otro lado, también aprenderás a observar que sales indemne de esa inocua exposición social, y que normalmente no hay tanto que esconder en la vida de uno como para que los demás se recreen en destruirlo o usarlo en tu contra. No olvides que tus gayumbos o tus bragas las conoce casi todo el vecindario, tu tendal se ocupa de ello cada día, y al fin y al cabo te importa un pijo.







Estimula el romanticismo:

Buenos días princesa!! Qué frecuente es esta frase entre los Facebookers enamorados. Que tostón!! Hay quien además acompaña esta apasionada alocución matutina con su correpondiente escena de la galardonada película de Benigni.




También se estila la socorrida publicación a modo de fotomontaje, donde el omnipresente corazón, es cogido a la par por las manos de los dos amantes, todo ello maquillado con un sugestivo halo de fantasía "Piterpanesca" sobre un purpúreo fondo de mar al atardecer. Los más sagaces, suelen encriptar el mensaje que acompaña a estas ilustraciones con alguna frase ininteligible, que obviamente solo reconocen ellos, y que deja muestra latente de su gran complicidad.

A mí, me desgarran sobremanera los mensajes sin artificio ni complemento, explícitos y transparentes, a viva voz, esos que hacen alarde de valor, mostrando a graderío sus más sinceros y profundos sentimientos y su reconocida sumisión. Es cierto que en muchos casos esto actúa como una muestra de fe hacia su pareja, y suelen ser ellos los que más a menudo se exponen de esta guisa, yo digo, ole tus huevos!! muy bonito, pero... quien te verá mañana haciendo pública burla y repudio del amor con el mismo arte que hoy lo ensalzas y veneras. He aquí los perjuicios del nuevo timeline de nuestra biografía, siempre puedes volver a tu pasado y ver la ridiculez de tus posteos.



Nos enseña a compartir:

Un lugar donde el mecanismo de interacción más al uso es "compartir", a mí particularmente, ya por definición, me gusta. Las noticias más sonadas, las fotografías más ocurrentes y llamativas, los vídeos más originales o didácticos, los enlaces más diversos,... todo lo que llegue a tu muro, es susceptible de ser compartido con tu comunidad si tiene el suficiente interés y relevancia.

Así como lo que es de interés general encuentra reconocimiento y premio en ese codiciado "me gusta", ocurre de manera opuesta cuando lo que se publica atenta contra modelos éticos fundamentales, representa una falta de respeto directa, o se manifiesta a favor de odios, discriminaciones o perjuicios a personas, comunidades o incluso animales y medio ambiente. Cualquier actitud que denote estas premisas será condenada de inmediato por la mayoría, y repudiada de tal manera, que su autor no tenga más salida que ocultarse y abstenerse de perpetuar esa conducta.

Como elemento de criba, el Facebook ejerce un gran poder selectivo a través de sus miembros, y la mala praxis es boicoteada de manera tajante. Esto fomenta el respeto y la interacción entre las personas, en el facebook la mala fe no es aceptable, solamente se consiente el buen rollo.

También es habitual encontrarse con ciertas fricciones y situaciones controvertidas que, de forma espontánea y para sorpresa de todos, surgen cuando alguien malinterpreta algún comentario o le da el matíz y lectura que le parece, que muy a menudo dista bastante del significado que realmente quiso darle el autor. En estos casos no se considera mala fe por ninguna de las partes, y se disculpa en que no siempre lo escrito refleja el tono o el talante que se le quiere dar realmente.


Teniendo en cuenta que hay personas muy "rayadas", con ciertos prejuicios y que suelen estar siempre a la defensiva, los emoticonos o simbologías al efecto son muy recomendables.



Nos hace reír:

No hay mayor poder en el mundo que aquel que permite cambiar las cosas en tan sólo un segundo, ese es el poder de hacer reír. No importa cuál sea tu mal, cuál sea tu dolor o pesar, si sonríes, por unos segundos todo eso desaparecerá de tu mente y una agradable sensación se apoderará de tí. La risa le dice a tu mente, "todo está bien", y tu mente se relaja, segregando con la propia risa una serie drogas naturales que...ya quisieran las de diseño. Aunque sólo sea por unos segundos las cosas han cambiado, y por la acción de la risa y como producto de un chiste o alguna gracia que alguien ha publicado en el muro, tu tristeza se ha disipado, aunque sólo sea temporalmente, y tu estado de ánimo lo agradecerá.

Tal es el poder que tienen aquellos que nos deleitan con sus originalidades, provocaciones, agudezas, sarcasmos y demás hilarantes fechorías que nos alegran la vida y nos consiguen perfilar una deliciosa sonrisa en nuestro rostro, sin mayor coste que el de un preciado "me gusta" o una replica al efecto de lo publicado.

Recordemos que quien gusta de hacer reír, a veces se satisface con el singular hecho de sacarte una sonrisa, otras con el de dar salida y brío al empuje volcánico de su ingenio, y algunas otras, con el aprecio y reconocimiento de los demás a ese inestimable presente que nos dejan, tu sabrás distinguir entre uno y otro, pero en cualquier caso, si te ha hecho reír, algo muy valioso le debes a alguno de ellos.

Conoce los beneficios de la risa




Nos dice como se encuentran tus amigos:

No a todos tus amigos los ves cada día, cada semana, o cada mes. Antes, cuando no había esa asiduidad de trato, o se perdía temporalmente, uno podía pasar una buena temporada sin saber absolutamente nada de un amigo. En tanto que este no tenía relación con el grupo, o contigo en particular, todo suceso inherente a dicha persona se hacía completamente incógnito, y salvo situación grave, uno no se enteraba de nada.

Hoy en día el Facebook representa en nuestras vidas el "periódico diario" en el que se muestra, a modo autobiográfico y en tiempo real, lo que acontece en la vida de cada uno.

Ahora ya no tienes que preocuparte tanto por esa amiga a la que le ha dejado el novio, obligándote a llamarla todos los días, ella misma va dejando notas en su muro para que los demás sepamos lo dolida que está, y cómo lleva la situación. Puede que con esto el Facebook incite al victimismo, hay quien lo verá de esta manera, pero si así fuera y en cualquier caso, no dejaría de ser algo realmente terapeutico y por extensión, muy recomendable, así que...exprésate!!, yo mismo he revelado situaciones muy íntimas de mi vida que antes apenas había compartido con nadie, y no puedo negar que exteriorizarlo me ayudó muy positivamente. De alguna manera, el ánimo y la energía de las personas que nos aprecian, se canaliza y llega de forma perceptible a quien lo necesita. La red social es un inmejorable transmisor de afecto y optimismo.

Aprovecharé para agradecer profusamente su aportación, a todos aquellos que gustan de regalarnos perlitas del estilo de "A comer el pincho", "Me duele el codo", "A fumar un pito", "Ay que hambre", "Me meo", y otros menesteres o comentarios sin sustancia, que nos importan tanto como a "La Gorda" de la plaza de la Escandalera, a la estatua me refiero, no a la que vende cupones.

También correspondo con mi eterna gratitud a la ineludible figura del "agonías". Gracias capullo por ensuciar mi muro con tu mierda, acabarás por obligarme a tirar de la cisterna bloqueándote de por vida. Aquí se viene a compartir alegría, humor, información y propuestas, que de problemas, disgustos y penas, los vecinos de este "portal" ya estamos servidos.





El mejor escaparate:

No hay mejor jardín en el que hacer crecer nuestro talento que nuestro muro, ni mayor escaparate para nuestro propio alarde. En mi caso particular y como consecuencia de una frustrada dedicación al ejercicio de la escritura, forcé mi atrevida pluma a sacarse brillo, tratando de cuidar los registros y la expresión, y ornamentando, quizás en exceso, muchas de mis redacciones o posteos.

El estímulo y la motivación que representa la respuesta de los demás a las distintas y variadas publicaciones, alimenta y nutre la creatividad de sus autores, y es frecuente ver a algunos amigos cantantes, monologistas o magos, hacer demostración de sus aptitudes en el muro y divulgar orgullosos su obra. En otras ocasiones, personas de las que nunca te lo esperarías, se desatan espontáneamente, revelando para sorpresa de todos, una profunda y encubierta sensibilidad o un desconocido lirismo cuando describen la belleza de un precioso día de primavera, o lo que han sentido al ver por primera vez a su sobrino recién nacido.

Yo, salvo contadísimas ocasiones, no suelo hacer uso de frases animosas, moralejas o postulados cuya autoría corresponde a personajes reconocidos o famosos. Creo que tengo la obligación de decirlo a mi manera, de la otra es obvio que ya lo ha dicho alguien antes, así que si voy a regalarte algo, que sea mío por lo menos.

Como ya he explicado, el Facebook es un canal ideal para trasmitir cariño y amor por los que quieres. No tenemos por constumbre, y menos aún los chicos, exteriorizar nuestro afecto y aprecio por nuestros amigos, sí con nuestros actos y demostraciones, pero no de una forma manifiestamente verbal.

El Facebook te procura refugio y te allana el camino hacia cualquier elogio o muestra de cariño por tus congéneres. Nada te impide expresarle a tus amigos lo grandes que son, nada te impide hacerles saber que les quieres y valoras por tantas y tantas cosas buenas que tienen, aunque también sea cierto que casi siempre discutes por las malas que tanto te encrespan. Nada te impide trás la pantalla de tu ordenador explicarles lo mucho que significan para tí, lo mucho que te aportan y lo importantes que son en tu vida, incluso para esto, el Facebook es algo maravilloso.

Conozco quien gusta de dedicar a sus amigos los goles que marca en cada partido, no creo que sea una persona que se guarde sus afectos cara a cara aún así, pero esta claro que cualquier disculpa es buena para demostrar amor, satisface a quien lo emite, y supongo que también a quien lo recibe. Los cumpleaños son otra buena oportunidad para expresar tu afecto con un cálido y sincero mensaje a tus más queridos, no lo desaproveches.



Tiene un excelente uso practico:



Otra utilidad del Facebook a la que recurrimos a diario, es su uso como herramienta óptima para dar solución a problemas o cuestiones de toda índole. Una red social de esta magnitud y aun careciendo de una muy amplia lista de agregados, es más que suficiente debido a su propagación exponencial, para dar respuesta y conclusión a cualquier asunto que te apremie.

"¿Sabéis dónde pueden arreglarme la moto que no me cobren mucho y sean de confianza?". "He perdido a mi perro Nano en la zona de el Centro Cívico, un beegle bastante gordito y con cara de tonto, por favor compártelo". "Mi mami alquila piso en la zona centro, es pequeño pero muy coqueto, si sabes de alguien mándame un privi". Son innumerables los mensajes que cada día inundan nuestro muro en la búsqueda de soluciones y respuestas. Para ser sincero, no es la primera vez que consigo vender algo de algún contacto mío mediante la acción de "compartir" en mi muro, incluso algo propio, ni mención requiere la cantidad de ocasiones en las que alguna duda o dilema ha sido planteado por algun contacto y apresuradamente encontró remedio.



  
 Dispone de un gran potencial reivindicativo:




Quizás el mayor poder que ostenta el Facebook como artefacto social radique en su capacidad para hacer oír la voz del pueblo. Ante cualquier tipo de situación socialmente controvertida, nuestro muro se convierte de inmediato en un fanzine reivindicativo donde el descontento de la masa se deja ver sin tapujos, con la incisiva impiedad de quien, trás el amparo de una pantalla de ordenador, muestra su más expresa discordancia y oposición.

Yo soy de los que confía en que esta representación que de nuestros reclamos hace el Facebook, se tiene muy en cuenta en las altas esferas del poder y sirve de barómetro para pulsar la opinión de la plebe y su nivel de exacerbación. No hace las veces de una manifestación en toda regla, pero puede servir de preludio y anticipo de ella.


 
Da ejemplo y enseña a vivir:



Una de las cosas más interesantes y útiles de las redes sociales, es la síntesis que el conjunto llega a describir en cuanto a hábitos de vida y posibilidades de ocio y bienestar. Cada cual representará un ejemplo a seguir dependiendo de nuestra opinión sobre su persona, pero sobretodo y especialmente, dependiendo de su forma de vivir la vida. El álbum de fotos de tus contactos te revelará de manera muy gráfica e ilustrativa lo mucho que cada uno disfruta de su tiempo libre. No quiere decir que el que no tenga fotos no disfrute, pero es seguro que aquel que más fotos guarda en sus álbumes sobre viajes, rutas, escapadas, comilonas, fiestas, etc.. por lo general, vive bastante más feliz que la media, y sin duda alguna, su vida es el objetivo, como mínimo, de todo aquel que tenga grandes expectativas para la suya.


La red social abre ante tí un mundo de experiencias que son vividas a través de otro, y compartidas de forma directa contigo. Hay quien se ha ido a Alaska y en su álbum va describiendo foto a foto lo vivído. Hay quien ha saltado en globo o hecho puenting y nos explica esa intensísima experiencia acompañada de un demostrativo y testimonial vídeo que le han grabado. También está el que ha subido a esquiar ese día y nos explica el estado de la nieve y de la estación. Son múltiples y heterogéneas las posibilidades que nos ofrece este escenario para las experiencias que es el Facebook.




A mi particularmente me gusta registrar en mi archivo fotográfico, un amplio y variado repertorio sobre cada actividad o momento de ocio que voy viviendo, y no reparo en que todo el mundo lo vea, en realidad lo prefiero, siempre me ha gustado incitar y motivar a la gente a vivir la vida con intensidad y pasión. Este trayecto que es la vida es una película de ficción y fantasía en la que tú eres el actor principal, eres el testigo de un milagro maravilloso que con suerte solo durará unos 80 años, esconde algunos sinsabores y advertirás que suceden en cualquier momento, así que, como digo yo, cuando llegue la puñalada, por lo menos que te pille sonriendo.



Según mi criterio, estas son tan sólo algunas de las virtudes y excelencias del Facebook a simple vista, sin menoscabo obviamente de las que cada uno le haya sabido apreciar en su trayectoria como usuario.

Para mí ha sido sin lugar a dudas una vía de escape, no sólo ante una problemática circunstancial y de contexto que no me agradaba, si no también por su efecto rescate frente a momentos de stress y embotamiento mental. El Facebook no te distrae, en realidad, bien usado, te depura, te oxigena, y sobretodo, favorece que la frecuencia de pensamientos residuales, inútiles e improductivos, se reduzca ostensiblemente mediante la evasión a otro plano de acción, el de la vida social. Esta accesible pausa temporal e itinerante, hace que te reubiques de nuevo, reseteando tu disco duro para volver con cierta frescura de nuevo a la caótica actividad que habitualmente es nuestra dinámica ejecutiva.

No cabe duda que la red social se ha convertido de alguna manera en un vicio, nuestro sistema de recompensa reclama esa droga que tanto nos seduce atrayéndonos hacia algo que ciertamente nos provoca satisfacción, y está bien que así sea, si no nos roba un tiempo valioso de trabajo u otras  responsabilidades, su presencia en nuestras vidas será sin duda muy saludable, por ello...quede muestra de mi gratitud. A Iñaki Sánchez "le gusta" Facebook.



















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